Es un hecho que estos juegos olímpicos han marcado un parteaguas respecto a la inclusión, y han sido una muestra de que nuestra cultura está cambiando, hemos sido testigos de atletas que declaran su orgullo, también vemos esta lucha por evitar la sexualización de las personas.

Las olimpiadas en esencia además de ser una justa deportiva, es el espacio en el que participa la sociedad global cada cuatro años, donde compartimos distintos puntos de vista y conviven distintas culturas.

Qué mejor ejemplo de inclusión que un evento en el cual se reúnen personas de distintas geografías no solo para competir, sino para convivir y compartir sus ideas justo como lo estamos viendo ahora.

Tom Daley

A muchos sorprendió las declaraciones del clavadista Tom Daley, esto generó un sinfín de opiniones alrededor de su testimonio, independientemente de las opiniones de las personas este tipo de declaraciones suman a la visibilidad de la diversidad que existe en ámbitos como el deporte.

Si bien las opiniones negativas no se hicieron esperar con comentarios como “por qué tiene que gritarlo a los cuatro vientos si no ganó por ser gay”. Sin embargo fuera de lo malicioso que pueda tener ese tipo de comentarios, abren el debate para poner en la mesa que mensajes como el de Tom Daley se hacen con la finalidad de dar visibilidad y llevar a esperanza aquellas personas que aún sufren de discriminación, mostrándoles que su orientación no tienen nada que ver con su desempeño en la sociedad.

“Me siento increíblemente orgulloso de decir que soy gay y también campeón olímpico. Cuando era más joven, pensé que nunca lograría nada por ser quien era. Ser campeón olímpico ahora solo demuestra que puedes lograr cualquier cosa”, declaró ante el medio The Guardian.

Muchas personas que se encuentran en una situación de discriminación y acoso, encuentra en este tipo de declaraciones una luz al final del túnel. Cosa que nos dice que no todo está perdido y si alguien pudo llegar a ese podio, muchos podrán llegar a donde su determinación los guíe, sin miedo a la discriminación y sabiendo que al final de ese camino podrán alcanzar sus metas.

La Presencia LGBT+ en Tokyo 

El comité internacional de los juegos olímpicos ha buscado generar mayor inclusión a través de distintos cambios en sus políticas así como en acciones a favor de la comunidad LGBT+, una de las que destaca particularmente es la Pride House Tokyo; este es un espacio seguro y de encuentro para atletas y aficionados. La tradición de las Pride House viene desde Vancouver, sin embargo esta es la primera que será permanente y con el apoyo del comité olímpico internacional, albergando una biblioteca y un espacio para eventos, tomando en cuenta todas las medidas de seguridad ante la pandemia.

Japón al ser una sociedad muy tradicionalista no ve del todo con buenos ojos el tema de la diversidad ya que aún existen varios problemas en su sociedad al respecto; sin embargo este tipo de acciones son un avance para la inclusión en países como Japón.

Por otra parte, si bien ha habido aspectos que no escapan de la polémica como el caso de Laurel Hubbard que es cuestionada por su participación en halterofilia, esto pone en la mesa el tema y ayuda a buscar nuevas formas de inclusión que puedan ser más equitativas a futuro.

El Caso de las Voleibolistas 

Otro de los casos muy sonados fue el de la selección de voleibol de Noruega, el equipo recibió una multa por no utilizar bikini al momento de competir. Esto permitió abrir debate acerca del porqué el bikini es obligatorio, ya que no es una prenda que específicamente ayuda al desempeño, de hecho los jugadores masculinos pueden usar short. Al momento de cuestionar a las autoridades respecto a la razón por la cual estaban obligadas a utilizar bikini estas no supieron responder.

Este parteaguas provocó reacciones de apoyo alrededor del mundo, incluso la cantante Pink ofreció pagar la multa impuesta; lejos de ser una regla tonta este tipo de situaciones nos abre los ojos ante una realidad cada vez más consciente sobre aspectos que hace tiempo representaban un tabú inamovible.

Otro caso fue el de las gimnastas alemanas, que optaron por usar un traje completo como un acto en contra de la sexualización de las deportistas, el nuevo uniforme no fue impuesto a las atletas, cada deportista tomó la decisión individual de usarlo.

Lo que parecería un problema de prendas de vestir trae al frente un aspecto que no había sido tomado en cuenta antes, ya que la sexualización de las atletas es algo que viven día a día por o que la elección de estas respecto a cómo desean ser percibidas debe estar fuera de un reglamento, que más que velar por una tradición debe enfocarse al libre y justo desempeño de la disciplina.

Hacia una Cultura Deportiva más Incluyente

Como lo vimos en los casos anteriores el hecho de traer a la mesa de debate este tipo de situaciones nos ayuda a reflexionar como sociedad para saber hacia dónde queremos dirigirnos, mostrando cada vez que el espectro de la diversidad es muy amplio, por lo que debemos de trabajar para lograr una inclusión adecuada. Debatir y reflexionar sobre estos temas permite que todos los extremos discutan las ideas para poder construir una realidad más incluyente donde se escuchen las ideas de todos.

A lo largo de los años hemos visto como la cultura se va modificando respecto a nuestro contexto histórico; hace 20 años era impensable que un medallista olímpico se declarara abiertamente gay, o que esfuerzos como la Pride House existieran; Hoy contamos con elementos que brindan mayor visibilidad a una población víctima de acoso y discriminación. Sí, en efecto, ha tenido que pasar mucho para acercarnos a las condiciones adecuadas de inclusión y equidad, Los juegos olímpicos nos muestran avances tangibles de los que podemos hablar.